Para garantizar la privacidad del cliente y cumplir con la normativa de protección de datos, seguiría un procedimiento riguroso en varios pasos. Primero, realizaría una copia de seguridad completa de la información del cliente, como contactos, fotos y archivos, para que pueda transferirla a su nuevo dispositivo. Inmediatamente después, retiraría cualquier tarjeta SIM y tarjeta de memoria SD externa para asegurar que elementos físicos con datos no permanezcan en el terminal. A continuación, procedería a cerrar la sesión de todas las cuentas personales del cliente, especialmente la cuenta de Google o Apple asociada al dispositivo, para desvincularlo por completo y evitar problemas de acceso al futuro comprador.
El paso más crítico sería realizar un "restablecimiento de fábrica" o "formateo" del dispositivo. Esta acción borra toda la información personal, aplicaciones instaladas y configuraciones, devolviendo el software a su estado original. Para una mayor seguridad, sobre todo en dispositivos Android, es recomendable cifrar el dispositivo antes de proceder con el restablecimiento. De esta forma, aunque alguien intentara recuperar los datos borrados, solo encontraría información cifrada e ilegible. Finalmente, una vez completado el restablecimiento, encendería el móvil para verificar que se inicia en la pantalla de configuración inicial, confirmando así que no queda ningún rastro accesible de la información del cliente.